Tengo un amigo, que en este momento se encuentra atravesando por una situación muy difícil, está sin trabajo y no tiene dinero ni para cubrir sus gastos básicos y está esperando a que un compañero que le ha prometido un puesto se lo consiga. Pero el tiempo pasa y no sucede nada...
La última vez que hablé con él, se notaba muy preocupado pero seguía quieto, esperando la llamada del amigo.
Pensando como podía apoyarlo, me hizo recordar que muchas veces cuando estamos enfrentados a situaciones difíciles nos sentimos tan atemorizados que nos paralizamos, otras veces simplemente ya no sabemos que hacer y nos quedamos quietos esperando a que algo ocurra, para que se resuelva la situación como por arte de magia.
Es así, como dejamos pasar el tiempo con la falsa ilusión de que todo se resolverá en algún momento, sin darnos cuenta que de esta manera, la situación se complicará y será cada vez más difícil de resolver.
Día a día encontramos en nuestro camino obstáculos grandes y pequeños que debemos aprender a superar y resolver, sin dejarnos afectar por las circunstancias. No vale la pena auto engañarnos aplazando la solución del problema, ni tampoco malgastar energía innecesariamente sufriendo o amargándonos a causa de una situación que también va a pasar.
La vida no es una lucha, es un desafió que constantemente nos lleva a superarnos a nosotros mismos, en la medida en que afrontamos las situaciones cotidianas, ante las cuales sólo tenemos dos opciones, la primera consiste en quedarnos estáticos,
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lamentándonos de nuestra mala suerte, quejándonos sin hacer nada por cambiar las cosas, exagerando el problema, reforzando lo complicado y difícil de la situación que enfrentamos, contribuyendo con nuestra actitud a que la situación se convierta en un enorme problema por resolver y la segunda consiste en usar nuestro buen criterio, producto de nuestras experiencias anteriores, revisando nuestros aciertos y también nuestros errores para no volver a cometerlos y lo más importante, manteniendo una actitud entusiasta y optimista, seguros de que encontraremos la mejor vía para resolverlos.
Tenemos que desarrollar la confianza en nosotros mismos y creer que a pesar de que los obstáculos no son fáciles de afrontar, el universo siempre conspira para ayudarnos a superarlos. Siempre se abrirá una puerta y habrá una mano amiga dispuesta a apoyarnos.
Es importante pensar que cualquiera que sea la situación que se nos presente podremos afrontarla para resolverla de la mejor manera posible.
Ya no sufras más, deja de preocuparte, lávate la cara, sal afuera y toma un poco de aire, distrae tu mente colocando tu atención en otras cosas por unos minutos, recuerda que estás vivo, respira profundo y relájate un poco. Cuando coloques de nuevo tu atención en la situación que quieres resolver analiza tus opciones, no hay problema sin solución, pregúntate ¿de que otra forma la puedes resolver? ¿a quien puedes llamar para que te apoye a hacerlo?
Muchas veces escuchar los comentarios de un buen amigo nos muestra una puerta que no habíamos visto antes.
Quedarte parado y llorando frente a la puerta que se ha cerrado... no te permite ver mas allá... la ventana que se ha abierto!!
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Manten la calma: Recuerda que cuando estás sometido a una gran tensión o en pánico no tienes la claridad para resolver nada... serénate y recupera la calma, analiza las opciones, llénate de fe y comienza paso a paso a resolver el problema.
Espera siempre la mejor: Recuerda que todas las situaciones difíciles representan una oportunidad de aprender, mira hacia tu pasado y recuerda las batallas que has ganado, refuerza tu valor y la confianza en que podrás hacerlo de nuevo. Si por alguna razón te equivocas, y las cosas no salen como esperabas, prepárate para aceptarlo y corregir sobre la marcha.
Busca la esencia del problema: cada problema por complicado que sea contiene la información necesaria para resolverlo. A veces la respuesta está en ti, en un cambio de actitud o en la toma de una decisión, suma los pros y los contras, escucha tus dudas pero no permitas que el miedo te paralice, toma una decisión y actúa.
Toma distancia: sepárate un poco del problema para minimizarlo, no te dejes abrumar por la primera impresión, una buena actitud como el humor o la relajación buscando el equilibrio son buenas técnicas para practicar.
En la medida en que resolvamos cada problema, estaremos más fuertes y capacitados para afrontar lo inesperado, además cada vivencia aumentará la confianza en nosotros mismos y en la vida.
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