A veces queremos lograr cosas en nuestra vida y nuestro deseo interno es muy real, pero la manifestación de lo deseado se dilata porque no trabajamos su materialización en los tres planos dimensionales necesarios.
El pensamiento o el sueño vívido en nuestra mente es uno de los planos para la manifestación, pero no es el único. Nuestras palabras y acciones deben reflejar aquello que deseamos. Muchas personas pierden la motivación de sus sueños simplemente porque no dominan su propia voluntad. La voluntad que no se orienta hacia acciones y palabras cónsonas a lo deseado es una voluntad débil, atada a hábitos contraproducentes que nos vuelven esclavos de un pasado o de un modo de vida que no es capaz de manifestar lo que queremos.
Observo muchas veces a personas que desean algo en sus vidas, sea esto salud, una relación de pareja sana, bajar de peso, vivir en paz o tener libertad económica, por nombrar algunos, pero pasan los años y lo deseado se mueve simplemente un paso más allá de su alcance.
En contraste observo personas que atraen con velocidad cada deseo que tienen. Para aquellos que no logran sus sueños, este contraste entre sus vidas y la de otros les parece injusta, pero las leyes que rigen la vida no son injustas, sino exactas y cada quien logra con su voluntad atraer o dilatar la condición de vida que desea.
Cada vez que deseamos cambiar un mal hábito por uno bueno, nuestro cuerpo se resistirá, está acostumbrado a nuestra conducta antigua. Para vencer esta resistencia es necesario accionarnos y obligar la conducta nueva. Esto se logra con varias estrategias:
Rodéate de gente que ya ha logrado lo que desea y deja que su manera de actuar, hablar y pensar te motive.
Busca ayuda profesional en área donde necesites cambios y deja que estas personas te sirvan de “coach” o facilitadores para lo que deseas.
Establécete una rutina diaria para hacer lo nuevo y lograr de este modo habituar a tu mente y a tu cuerpo.
Cuando pienses en algo que necesitas hacer, por ejemplo, si quieres empezar a hacer ejercicio, llama al gimnasio y averigua los precios y el horario; o llama a alguien para comprometerte con el o ella para hacer ejercicios juntos.
Establece metas diarias, aunque sean pequeñas, que te lleven a tomar acciones conforme a tus deseos de logro. Y si no lo logras ese día comprométete a lograrlo el día siguiente.